Los adolescentes y la depresión

Actualizado: 19 oct 2021

¿Cuál es la idea que tenemos de la depresión? A menudo lo asumimos como un estado emocional de tristeza donde una persona sufre y llega a ser tratada con antidepresivos, pero la verdad es que este trastorno no necesariamente abarca solo en tristeza ni debe ser algo muy escandaloso para presentarse.


Los seres humanos somos seres sensibles por naturaleza, experimentar emociones como la tristeza es normal, por tanto, sentirnos tristes, decaídos o incluso tener episodios de extrema tristeza alguna vez, es normal y sabemos que tenemos la capacidad para superarlo por nosotros mismos, pero cuando uno experimenta una conducta depresiva por más de dos semanas, es preciso buscar ayuda, ya que entonces será la primera señal de un posible caso de depresión.


Los síntomas considerados para una conducta depresiva abarcan entre pérdida de interés en hacer actividades, aburrimiento, pérdida del placer en cosas que solían disfrutar, dormir mucho o perder el sueño, falta de apetito o repentino aumento del mismo, ansiedad, pensamientos pesimistas e incluso querer no estar en este mundo. Tomemos en cuenta que este trastorno psicológico es un estado tanto físico como mental y se desarrolla de forma diferente, dependiendo la persona y lo que ha vivido.


De acuerdo con la revista “Scielo” de la facultad de medicina de México, 1 de cada 5 adolescentes presentan síntomas de depresión antes de los 18 años. Retomando que los jóvenes de 12 a 19 tienen una “emotividad intensificada”, lo que les da a sus experiencias un alto e importante impacto durante esta etapa de la vida.


El inicio del trastorno y la permanencia del mismo tienen relación con las personas cercanas del afectado, es decir, el origen puede ser por un estresor individual, algún familiar o compañero de clase. Y claro, lo que se haya vivido en la infancia del joven tiene influencia también. Puede ser una experiencia traumática reciente, como lo es la cuarentena prolongada.


Ya que es un suceso que nos obligó a encerrarnos y mantenernos aislados de nuestras relaciones sociales. Permanecer todo este tiempo en soledad pudo arrebatar planes, esperanzas, actividades y demás, pero aquellos que se sintieron frustrados, sin ganas de nada, aburridos o impotentes son los más vulnerables a contraer una afección negativa. La depresión afecta más a las mujeres que a los hombres.


Para prevenir cualquiera de las conductas mencionadas, uno como espectador o paciente debe estar alerta a una comorbilidad, es decir, que además de la depresión, se desarrolle otro trastorno que es común de un 50% a 90% de adolescentes, los más comunes con trastorno de ansiedad, déficit de atención, hiperactividad, oposición o desafío y el más común, abuso de sustancias.


La respuesta de la OMS, entre otras organizaciones, ha elaborado manuales breves sobre intervención psicológica para tratar la depresión ante la problemática de que en ciertos países no cuentan con los tratamientos adecuados para esta enfermedad. Un ejemplo de ello es enfrentando problemas plus (EP+) un manual que explica la utilización de la activación de la conducta, el tratamiento en relación, el tratamiento para la resolución de problemas y el fortalecimiento del apoyo social. Además, el manual Terapia de grupo interpersonal (TGI) para la depresión explica la manera de tratar este trastorno. Por último, el manual pensamiento saludable, se refiere a la utilización de la terapia cognitivo-conductual para tratar la depresión del embarazo.


Para finalizar, el trastorno de depresión no es un padecimiento para tomarse a la ligera ni que se resuelva rápidamente, tiene su tiempo de recuperación y varía para cada adolescente. Emocionalmente, la carga que lleva un adolescente con depresión es muy pesada pues tiende a pensar que es inútil, se siente culpable de lo que está sintiendo y a su vez se ve incapaz de resolverlo.



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