“Dime lo que comes y te diré quién eres” - Jean Anthelme Brillat- Savarín

Así nos lo menciona este jurista francés, quien se hizo famoso durante la revolución francesa por ser el autor del primer tratado de gastronomía, llamado Fisiología del gusto (1825).


Al contrario de lo que varios puedan creer, la alimentación sí repercute en la forma en que interactuamos diariamente con nuestro alrededor. ¿A qué se debe esto? Al igual que nuestros actos son dirigidos por nuestra personalidad, la alimentación de cada uno es un punto demasiado importante para convertirnos en lo que somos o en lo que queremos llegar a ser.


Para lograr una salud física y mental íntegra se debe procurar tener una dieta completa y una forma correcta de preparación de los alimentos. Para corroborar lo anterior, la alimentación afecta el rendimiento físico y la estructura corporal de manera analógica, una alimentación balanceada ayuda a preservar la salud, aumenta la energía, influye en tu estado de ánimo y brinda muchos otros beneficios.


Los carbohidratos son la principal fuente de energía y después de ésta, siguen las grasas. Por otra parte, una buena hidratación facilita el control de la temperatura corporal, ayuda eficientemente a los nutrientes en nuestro organismo, mejora la oxigenación muscular y elimina desechos y toxinas de nuestro cuerpo. Algo importante a tomar en cuenta es que no debemos esperar a tener sed para tomar agua debido a que éste ya es un síntoma tardío de deshidratación, ¿sabías que el cuerpo humano está compuesto de entre un 50% a 70% de agua según la etapa de vida?, el cerebro está formado por un 70% de agua, la sangre 80% y los pulmones por un 90%. Esto nos deja que, con una mala alimentación faltante de ciertos nutrientes, disminuye notablemente la salud del individuo, adjuntándole otras posibles problemáticas mentales.


“Aquellos que piensan que no tienen tiempo para una alimentación saludable, tarde o temprano encontrarán tiempo para la enfermedad” - Edward Stanley.


Este gran personaje, quien fue tres veces primer ministro del Reino Unido, vivió adelantado a su época, sin embargo, su pensamiento sigue vigente ya que ésta problemática no ha cambiado del todo, actualmente la vida cotidiana es demasiado rápida, por lo que casi no tenemos tiempo de tener una dieta rigurosa y completa. Es común pensar que para cumplir con un estilo de vida saludable necesitamos que el día tenga más horas, pero Stanley dio con el clavo al decir que buscarse el tiempo para comer mejor es una inversión a futuro para protegerse contra las enfermedades.


Es común que nosotros como jóvenes tendamos a saltarnos comidas y alterar nuestra alimentación sin importarnos que esto afectará ya sea a corto o a largo plazo nuestra salud. Esto suele ocurrir por seguir modas, simple comodidad, cultura, por falta de interés o por la accesibilidad económica que tengamos.


Recordemos que la adolescencia es una de las etapas más importantes por las que pasamos como seres humanos, pues en ésta se acaban de formar las estructuras y características corporales propias de cada uno. Es fácil pensar que el hecho de no tener una buena alimentación no tendrá repercusiones graves ahora que somos jóvenes, pero, así como una maquinaria sin un buen engrasado y gasolina, el cuerpo no funciona como debería sin su combustible ideal.


Ahora bien, hay otras problemáticas como lo son los trastornos alimenticios, por ejemplo, bulimia, anorexia, hiperfagia, entre otros. Estos trastornos, por obvias razones, deben ser tratados por profesionales en lugar de seguir lo que se ve en internet y principalmente en las redes sociales pues estas algunas veces suelen pintar de rosa estos trastornos cuando realmente son problemas importantes en los adolescentes actualmente solo por seguir modas o estereotipos.


En conclusión, cuidar de nuestra alimentación es cuidar de nosotros mismos en un futuro, si queremos lograr un cambio a mejor en nuestra vida, ¿por qué no empezar por algo básico como lo es la alimentación? Nuestra rutina diaria no debería ser tan difícil como para hacer pequeños cambios. Puedes empezar poco a poco, quizá disminuyendo o dejando de comer ciertos alimentos altos en azucares o empaquetados, tienes la alternativa de intercambiarlos por cosas más saludables. Aunque lo más recomendable siempre será visitar a una persona experta en nutrición, que te pueda proporcionar un plan de alimentación adecuado a tu edad, peso y estatura.


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