Decisión personal para iniciar la vida sexual en la adolescencia

Al llegar a la adolescencia los cambios hormonales van a traer consigo la necesidad de obedecer un impulso sexual. Que será de diferente intensidad de acuerdo al género que se pertenezca, o sea ser hombre o mujer.

Sin embargo, el iniciar la vida sexual debe ser producto de una decisión planeada, buscando generar una vida sexual sana y no comprometer el riesgo de adquirir infecciones de transmisión sexual o embarazos no deseados.

Para nosotros los jóvenes, el sexo ya no es ningún tema tabú. Con tanta tecnología, es casi imposible desconocer lo más básico del sexo. Es impresionante la cantidad de información a la que se tiene acceso y no únicamente por internet, también por grupos sociales o por la misma escuela, en donde, en algunos casos implementan educación sexual.

Y no es que necesariamente sea algo malo, pero aquí la diferencia está en quienes y de qué manera exponen la información. Los adultos responsables del adolescente deben ser siempre los encargados de compartir los temas de sexualidad, ya sean los padres, maestros calificados o profesionales. ¿Por qué? Porque son los mejor capacitados para explicar la información correctamente priorizando siempre el bienestar del joven.

Una vez consciente de toda la información correspondiente, se deben tomar en cuenta los riesgos implicados y reflexionar si uno está dispuesto a asumir las consecuencias para tomar la decisión de iniciar una vida sexual y proyectarla.

El problema es cuando existe actividad sexual y no es por propia decisión planeada ya que se presentan los riesgos de un embarazo no deseado o a contraer una ITS, sin mencionar los riesgos emocionales que llegan a involucrarse, ya que por nuestra emotividad intensificada se pueden mezclar deseos con emociones y darle un giro psicológico al asunto.

El consentimiento es propio y nadie lo puede forzar. Ahora bien, hay ocasiones en las que el joven se ve en situaciones de presión social o donde se encuentra bajo influencias de alcohol o drogas y aquí es cuando de entrada ya hay un riesgo al que se expone por todos los factores que puedan causar una decisión precipitada. Pero aquí uno debe de entender que el consentimiento que esté dando no va a ser aceptable ya que estamos siendo tentados o manipulados para llegar a hacer cosas que tal vez no haríamos de estar al cien por ciento conscientes.

Cuando un adolescente no piensa con plena claridad, ya sea por ingerir sustancias químicas o por sentirse presionado en un espacio social, se termina guiando por impulso lo que lo lleva a tomar malas decisiones.

En estos eventos de riesgo lo más importante es ser conscientes de cuando estamos tomando decisiones solo por complacer a otros y cuando realmente yo estoy decidiendo. Hay que comprender que uno debe actuar siempre conforme a los valores, sin realizar ni decir lo que uno pueda ofender o lastimar a los demás o a uno mismo.

Muchas veces surge la intriga y las ganas de probar el sexo por lo que uno ve en sitios para adultos. Pero el sexo no es como en el porno, la realidad es que ese contenido es exagerado y termina dando una falsa impresión de lo que es la experiencia del acto sexual. Encima, toda esta curiosidad por el placer y lo desconocido, es alimentado por nuestras hormonas. Y sin darnos cuenta, es lo que nos mueve.

En conclusión, iniciar vida sexual siendo adolescentes es una decisión propia que siempre debe ser planificada asertivamente y con responsabilidad. Sobre todo, en mujeres jóvenes, debemos ser conscientes y estar siempre atentas ante situaciones de riesgo, así como señales que puedan llevar a una de estas situaciones. No hay necesidad de exponerse a las consecuencias de una mala decisión si tenemos en nuestras manos el poder de llevar una vida sana.


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