¿Cómo identificar a un adolescente en situación de riesgo emocional?

Actualizado: 19 oct 2021

Los jóvenes pasan gran parte de su vida en la escuela, por lo que, frecuentemente, sus problemas se ven reflejados en su productividad académica. Mostrándose en señales como bajo rendimiento, malas calificaciones, distanciamiento social, mala conducta, mala actitud ante sus compañeros y/o profesores, etc.


Pero ¿de dónde provienen estas acciones? Toda conducta tiene un origen y en este artículo mostraremos las posibles causas y como identificarlas.


Es importante tomar en cuenta que, para la vida, la adolescencia es una de las etapas más difíciles ya que en ésta, el ser humano pasa por muchos cambios físicos y fisiológicos.

Es decir, mientras un adolescente está aceptando su nuevo cuerpo, también deben enfrentar los eventos que la vida le ponga en frente. Es un aprendizaje de toma de decisiones, volviéndose responsables de si mismos siendo conscientes de las consecuencias de cada acto. Con el propósito de vivir una etapa de la vida con seguridad y evitar situaciones de alto o bajo riesgo, contar con una inteligencia emocional y autocontrol sería la solución. Sin embargo, jóvenes entre 12 y 19 años viven con una “emotividad intensificada” y lamentablemente, no todos tienen acceso a la información educativa que los ayude en el desarrollo de sus emociones.


Pero ¿a qué nos referimos con una situación de riesgo emocional? A cualquier evento que involucre un riesgo ya sea bajo o alto directamente a la salud emocional del sujeto. Riesgos a generar ansiedad, depresión, traumas, dependencia emocional, entre otros. Que, a futuro, si no son tratadas, pueden provocar consecuencias más severas. Una situación así puede darse en la escuela, en casa, sitios concurridos como lugares de trabajo, centros deportivos o de actividades extracurriculares.


Un riesgo emocional se identifica en situaciones de frustración, estrés, auto maltrato, manipulación emocional, agresividad pasiva, baja autoestima, esclavitud emocional, enojo O evasión emocional.


Dentro de un salón de clases, se puede percibir cuando alguien tiene algún problema a través de la manera en que la persona conviva con sus compañeros, si es apático, con problemas de conducta, si lleva una mala alimentación o tiene un bajo rendimiento escolar. Todos estos factores pueden ser consecuencias de actos que inciten a mayores riesgos a futuro.


Por tanto, lo importante aquí es que los jóvenes tengan la capacitación para identificar estos riesgos que atenten contra su bienestar emocional y no contaminen su estilo de vida.

¿Qué sucede cuando un joven vive un conflicto emocional y no siente la confianza para compartirlo con su familia o su grupo cercano? Buscara ayuda de otra parte, puede ser una amistad de mala influencia o bien, en internet, sitios web que no son de confianza o que pueden dar malos consejos y en algunos casos, ayudar a incrementar el problema.


De acuerdo con el Dr. Mario Guzmán, tener una atención integra dentro de casa, así como valores y enseñanza de buena conducta pueden dar pie a una relación de confianza y un sentimiento de seguridad dentro del joven. Esa seguridad será la base para construir su inteligencia emocional, permitiéndole reconocer sus emociones y saberlas manejar.

Las familias nucleares son las que proveen un mayor elemento de protección en a la educación mental para los hijos. Mientras que familias divorciadas o donde falte el padre o la madre, hay más vulnerabilidad para caer en trastornos.


Cuando un joven pasa por una situación de riesgo el siguiente paso es iniciar un proceso de sanación de donde surgirá a lo que llaman, un Crecimiento postraumático.

En conclusión, para conseguir una vida saludable emocionalmente, hombres y mujeres jóvenes deben aprender a identificar y evitar eventos donde sus emociones sean puestas en riesgo ya que, de no ser tratadas, se desenvuelven en peores situaciones.


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